La camisa de franela

¿Prejuicios?
Cuando pensamos en la camisa franela, aún podemos tener en mente la camisa de gwalen (lana en galés) aparecida en el siglo XVIII en Gales. Entonces imaginamos lana bien espesa, no muy agradable en la piel, porque sí, ¡la lana pica! También pensamos en los colores y motivos no siempre de muy buen gusto que adornaban el tejido. Pero todo eso ya no es más que un mal recuerdo, la franela hace su regreso y se invita al vestuario del hombre elegante.

Su diseño
La obtención de franela procedente de la transformación de lana es ahora una época pasada. En efecto, la franela se produce ahora a partir de algodón peinado. Se guardan las mejores y más largas fibras del algodón para que este sea más liso y brillante. Esto permite también obtener un algodón más sólido que resistirá con valentía los lavados sucesivos. El algodón peinado se somete después a diferentes tratamientos: se bate, se enfurtece, se aplasta, se prensa... Tras esto, nace la franela. El tejido tiene entonces un aspecto afelpado y aterciopelado fácilmente reconocible.

La estrella de los días grises
La camisa franela es la prenda indispensable para afrontar el otoño/invierno. Entre sus numerosas cualidades, la más importante es que te permite sentir menos el frío. Esto se explica porque es más gruesa que una camisa clásica gracias a los 82 hilos necesarios para su confección, pero también porque el tejido permanece siempre a temperatura ambiente. ¡Ya no sufrirás la horrible sensación de la prenda fría que contrasta con tu piel al ponértela!
La franela también tiene la propiedad de ser más impermeable que otras materias, evitándote así tener que escurrir tu ropa en caso de lluvia.


Las diferentes formas de llevarla
La franela ha sabido reinventarse para un acabado a la vez desenfadado y elegante. Es perfectamente posible ir a trabajar con ella. Basta con apostar por un color que combine con todo como el azul y asociarlo con un pantalón y zapatos elegantes. Combinarla con una camisa cuello invertido permite aportar un toque de frescura y elegancia al conjunto.
Para una salida o una cena en el restaurante, puedes apostar por un cuello más clásico como una camisa cuello francés y diferenciarte atreviéndote con el color.
Finalmente, para un fin de semana casual, ¡atrévete con el motivo! Una camisa cuello americano con motivo tartán, dándote un pequeño aire leñador, acompañada de un chino o unos vaqueros será lo ideal.

