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Actualidad

El Duelo del look presidencial 1/3: viaje a EEUU

6 Abril 2014

¿Se puede ejercer el poder vestido como cualquier ciudadano? La vestimenta del poder es una sutileza que no es nueva, y el look presidencial es un juego que debe abordarse con delicadeza. Codificada, analizada, descifrada y escrutada, la indumentaria de los que ostentan el poder es un reflejo de las ambiciones políticas, pero también de las raíces tradicionales y culturales, y el menor paso en falso es detectado. Con la evolución de las costumbres políticas y la etiqueta, la vestimenta presidencial se ha ido despojando poco a poco de su fastuosidad y pompa de antaño, y lo que ahora importa es parecer más cercano a un civil común.

Sin embargo, la importancia de la vestimenta del poder sigue siendo actual, y la corbata, por ejemplo, sigue siendo el elemento esencial para la imagen de la autoridad. Detalle puramente estético, la corbata refleja, por sus matices y estilos, un comportamiento, una personalidad, incluso una ambición. Utilizadas para mostrar la diferencia o permanecer en el montón, la corbata es el símbolo de una conciencia del rol político, el uniforme político.

Así, el arte del look presidencial y la elección de una corbata acertada constituye uno de los principales desafíos de la apariencia política ante el pueblo que se representa pero también ante las otras naciones. Pero ¿quién logra mejor comprender estos desafíos? ¿Qué grandes personajes políticos han sabido marcar las memorias con su estilo? ¿Quiénes son los grandes garantes del look presidencial?

Los estadounidenses: John F. Kennedy (1961 – 1963): el icono John F. Kennedy, icono absoluto para los estadounidenses, supo instaurar el look "sixties" y marcar para siempre la historia de la moda con su elegancia natural y su chic casual cotidiano. Sus célebres Wayfarer, sus corbatas slim y su traje de dos botones se convirtieron incluso en la referencia de los años 60.

Richard M. Nixon (1969 – 1974): los motivos Con una expresión determinada y una postura conquistadora, el Sr. Nixon es la figura del político estadounidense ambicioso, que sabe imponerse por su presencia. Esta se la confiere en gran parte su elección de trajes, sobrios y estrictos, que suaviza con el toque chic y sofisticado de una corbata con motivos de rombos.

Gerald R. Ford (1974 – 1977): la corbata patriota Único presidente que nunca fue elegido, Gerald R. Ford se presentaba en las fotos oficiales la mayoría de las veces con traje azul oscuro, camisa blanca inmaculada y corbata azul marino con rayas rojas y blancas. Esta referencia a la bandera estadounidense frente a la que posaba tenía como objetivo reforzar su presencia y credibilidad a los ojos de los estadounidenses, al tiempo que se inscribía en un patriotismo marcado.

Jimmy Carter (1977 – 1981): el adepto a los motivos Alternando a menudo los colores de los trajes, Jimmy Carter es también un adepto al cambio de corbata, y sus modelos se caracterizan frecuentemente por motivos marcados: rayas bicolores gruesas o finas, lunares pequeños y grandes, cuadros anchos o motivo de cachemira, el ex presidente le gusta vestir sus trajes simples y elegantes con un toque de fantasía que lo convierten en un hombre con atuendos originales y modernos.

Ronald W. Reagan (1981- 1989): el precursor Antiguo actor de cine y habiendo cumplido dos mandatos políticos bien llevados, Ronald Reagan fue también un precursor en el universo de la moda. Después de haber puesto de moda nuevamente el "traje marrón", introdujo un look vaquero de mezclilla en el guardarropa presidencial. Siempre provisto de una corbata oscura en colores cálidos (rojo burdeos, marrón chocolate...), el Sr. Reagan luce para cada atuendo un pañuelo de bolsillo en tonos claros.

Bill Clinton (1993 – 2001): el dominio de los colores Bill Clinton, durante su mandato, siempre supo demostrar que era un hombre de buen gusto, y su perfecto dominio del arte de elegir la corbata según la ocasión ha dejado en la memoria la imagen de un hombre elegante. El ex presidente sabía, en efecto, llevar muy bien la corbata colorida y llamativa de la manera más elegante posible, y en la situación más apropiada.

George W. BUSH: las señales Para muchos especialistas, el color de la corbata lucida en política envía un mensaje muy claro. George W. Bush lo utilizó en numerosas ocasiones, como en noviembre de 2006 después de haber perdido el control del congreso: apareciendo con un hermoso traje oscuro, con su mejor camisa blanca y una corbata dorada, el Sr. Bush sugería, según los expertos: "Puede que haya perdido el congreso pero no renuncio. Estoy enojado, me mantengo en mis posiciones."

Barack Obama: el azul cielo y las rayas Reelegido en 2012 para un segundo mandato frente a Mitt Romney, el primer presidente negro de Estados Unidos y premio Nobel de la Paz nunca comete errores. Conocido por su elegancia y admirado entre otras cosas por su ventajosa complexión, el Sr. Obama es fiel a sus marcas y gustos y proyecta una imagen a la vez clásica y cool. Sus corbatas son a menudo finas, en tonos pastel y lisas en tonos azules, pero a veces el presidente estadounidense abandona el azul cielo por un rojo vivo y patriótico.